26 May, 2013

¿Avala la revista ‘Anales de Pediatría’ que sea posible emborracharse con tampones de vodka? No

Algunos periodistas se han hecho eco de que cuatro médicos españoles escribieron en diciembre en la revista Anales de Pediatría un texto alertando de los peligros del tampodka, como si ese texto fuera una prueba de que es posible emborracharse metiéndose en la vagina, o el ano, tampones empapados en vodka. “Los peligros que pueden entrañar estas nuevas formas de ingesta etílica llevaron a [Benjamín] Climent [jefe de la Unidad de Toxicología Clínica del Hospital General de Valencia] y a otros colegas de los servicios de Urgencias de hospitales de Navarra, Canarias y Galicia a elaborar en diciembre de 2012 un escrito en la revista Anales de Pediatríadirigido a la comunidad médica”, dice un teletipo de Efe que da por hechas las borracheras portampodka.

Carta al director publicada en 'Anales de Pediatría' en al que se habla del 'tampodka'.

Lo que uno se encuentra cuando consulta el número de diciembre pasado (Vol. 77, Nº 6) deAnales de Pediatría no es un artículo científico, sino una carta al director cuyo contenido, por lo que al tampodka se refiere, se basa en evidencia anecdótica. El texto de G. Burillo-Putze, M.J. Hernández, B. Climent y M.A. Pinillos pretende llamar la atención sobre “nuevas formas de consumo de alcohol en las que se utilizan las cavidades y superficies mucosas del organismo diferentes a la vía digestiva”. Los autores admiten que no hay publicaciones científicas sobre esas prácticas, no ofrecen ninguna prueba que respalde la idea de que el tampodka sea más que un bulo y aluden en dos ocasiones a vídeos de YouTube como fuentes de información de prácticas alcohólicas raras entre adolescentes. Supone para mí un enigma cómo, a partir de esos mimbres,  son capaces de concluir que quienes realizan esas prácticas no convencionales son “generalmente jóvenes y de nivel sociocultural alto”.

Afirman que el tampodka “produce una absorción muy rápida [del alcohol] y evita, inicialmente, el fetor enólico, por lo que parece ser popular en adolescentes para sortear el control paterno” y, aunque no llegan a decir que ésta sea una vía rápida para emborracharse, tampoco descartan tal extremo, muy improbable si se tienen en cuenta los efectos inmediatos y nada placenteros de la práctica. La periodista Danielle Crittenden, responsable de blogs de The Hufftington Post,  experimentó consigo misma y, al introducirse en la vagina un tampón empapado en vodka, sintió“como si alguien hubiera arrojado una cerilla encendida ahí”. Minutos después, lo extrajo porque no podía aguantar más. Sobria y dolorida. ¿Se imagina alguien a una adolescente aguantando una tortura así repetidamente en vez de meterse varios tragos por la vía tradicional?

Ni un caso demostrado

Si sorprende que cuatro médicos ignoren el escozor “insoportable” que pueden sufrir vagina y ano al contacto con el vodka y cómo eso retraería a cualquier joven después de una primera prueba, no lo hace menos que crean que con el tampodka se evita que el consumo de alcohol se detecte en el aliento, lo que ellos llaman fetor enólico. “Dando por supuesto que el alcohol se absorbiera en cantidad suficiente en la vagina o en el recto, también se detectaría en el aliento y daría positivo en una prueba de alcoholemia. El alcohol, una molécula pequeña y, en consecuencia, volátil, pasa al aire espirado: al aliento, en definitiva”, sentencia José Carlos Pérez Cobo, miembro del Círculo Escéptico y profesor de fisiología humana de la Universidad del País Vasco.

En conclusión, lo que dicen los autores sobre el tampodka en Anales de Pediatría se basa en rumores y vídeos de YouTube, pasa por alto hechos demostrados y da por buenos otros nunca probados. Pueden haberse dado casos de jóvenes con lesiones vaginales por jugar con tampones empapados en alcohol, pero hasta el momento no se ha registrado en ningún país un ingreso en un centro sanitario en estado de embriaguez  por la combinación de tampones y vodka. Y, por supuesto, no hay ninguna prueba de que esa presunta práctica sea una moda entre los jóvenes. Los cuatro casos de Gijón que han desatado la histeria en España han sido desmentidos por el Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa) y me temo que no es accidental que quien los haya dado a conocer en los medios, el médico Eduardo Carreño, sea el dueño de una clínica especializada en el tratamiento de adicciones. Este experto ha  llegado a decir que “el uso prolongado del tampax on the rocks” ha hecho que una paciente suya se convirtiera en alcohólica. ¿Pruebas? Ninguna, claro.

Por cierto, si es usted periodista, cuando oiga hablar de cosas raras como las borracheras mediante tampones empapados en vodka o que mirar los pechos femeninos alarga la vida del hombre, consulte antes que nada en Snopes, la mejor web dedicada a la caza de leyendas urbanas. También puede ser una buena historia periodística contar cómo se ha generado un bulo.

Fuente: http://blogs.elcorreo.com/magonia/2013/05/24/avala-la-revista-anales-de-pediatria-que-sea-posible-emborracharse-con-tampones-de-vodka-no/

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Cada vez se emborrachan más chicas adolescentes usando el 'tampodka'

La moda juvenil provoca serios daños en la zona vaginal, destruye la mucosa “y la deja hecha unos zorros”

La práctica no es exclusiva de las féminas, ya que los varones se apuntan vía rectal

Mientras se dirime si es una leyenda urbana, algo que sostienen con ahínco las autoridades sanitarias españolas, el diario El Comercio da cuenta de varios casos que han sido detectados en lo que va de año en hospitales de Asturias.

El llamado 'tampodka', cuya etimología bebedel hecho de impregnar tampones con vodka o whisky para coger un curda de cuidado, es una práctica que nació en Estados Unidos hace ya unos años.

Ahora parecer ser que ha llegado a España y que cala cada vez con más fuerza entre los adolescentes; y no sólo entre las féminas, ya que al parecer los varones se han apuntado también a la moda vía rectal.

UNA PRÁCTICA DE ALTO RIESGO

Según fuentes médicas se trata de una práctica harto peligrosa. Eduardo Carreño, que dirige en Gijón una clínica para el diagnóstico y tratamiento de adicciones, advierte:

"La vagina es una zona muy irrigada, por lo que el alcohol impregnado en el támpax va directamente a la sangre sin pasar por el hígado, que se encarga de metabolizarlo.

Es fácil llegar al coma. Además, provoca serios daños en la zona vaginal, destruye la mucosa ,y la deja hecha unos zorros".

Según el citado digital los hospitales de Cabueñes y Jove han atendido al menos tres casos de intoxicación etílica por este método en los últimos nueve meses, "a los que recientemente se ha sumado un cuarto protagonizado por una adolescente asturiana de 14 años".

Se apunta que ingresaron con un cuadro de coma etílico, algo que extrañaba a sus compañeros, ya que perjuraban que no las habían visto ingerir ni gota de alcohol.

DESMENTIDO

El Servicio de Salud del Principado de Asturias sale ahora al paso y sostiene sin embargo que no se tiene constancia de estos hechos.
Hacen así un llamamiento a la responsabilidad de todos los agentes implicados en la información sobre los riesgos asociados al consumo de drogas, para que ésta "se ajuste a la realidad, sin simplificaciones o alarmismos, pues, de lo contrario, los mensajes perderán eficacia en los consumidores reales o potenciales".

En términos similares se posicionó recientemente el prestigioso proyecto Energy Control, de la ONG Asociación Bienestar y Desarrollo, que ha advertido repetidamente que la práctica del 'tampodka' es "uno de los mitos y leyendas urbanas que corren por la red desde hace más de una década sin pruebas fehacientes de su existencia.

Fuente: http://www.periodistadigital.com/renovacionbalear/mallorca/2013/05/23/alertan-que-cada-vez-se-emborrachan-mas-adolescentes-metiendose-tampones-empapados-en-alcohol.shtml

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«El 'tampodka' tiene efectos demoledores»

Fue uno de los primeros en dar la voz de alerta sobre estas peligrosas prácticas que llevan a los jóvenes a ingerir alcohol por la vagina, el ano o, incluso, los ojos

El jefe de Toxicología del Hospital de Valencia alerta de que afecta al sistema nervioso en formación de los adolescentes

Un día después de que la Consejería de Sanidad de Asturias asegurara que el 'tampodka' era «una leyenda urbana» y que su departamento no tenía constancia de ningún caso de intoxicación etílica por ese medio en el Principado, el jefe de la Unidad de Toxicología Clínica del Hospital General de Valencia, Benjamín Climent, salió a indicar que dicha práctica no solo «es una realidad» que se empieza a ver en los servicios de urgencias del país, sino que «a largo plazo puede tener efectos demoledores». Porque empapar tampones en vodka e introducirlos por la vagina o en el ano -en el caso de los chicos- para conseguir una borrachera por la vía rápida «daña el sistema nervioso, que en los adolescentes está en formación», advirtió.

Climent fue uno de los primeros profesionales en dar la voz de alarma en España sobre esta extraña y peligrosa forma de consumir alcohol entre los jóvenes y cuya existencia insisten en negar en rotundo las autoridades sanitarias del Principado. A pesar de los cuatro casos detectados en los últimos nueve meses en el Principado, y que estuvieron protagonizados por cuatro chicas (una de las cuales llegó a sufrir un coma etílico), el consejero Faustino Blanco insiste en que en la red de hospitales del Sespa «no existe constancia de esos hechos».

Ayer, desde Valencia, el responsable de Toxicología del Hospital General alertó no solo del 'tampodka' sino de otras prácticas etílicas igual de peligrosas, como el 'eyeballing', que consiste en la aplicación directa de alcohol sobre la mucosa ocular. También está el «oxy-shots», que llegó a España en el verano de 2011, y que permite consumir alcohol en dispositivos de nebulización junto con oxígeno, al igual que en los tratamientos broncodilatadores, lo que permite una mayor superficie de absorción y rapidez de acción, al obviar el filtro hepático.

En declaraciones a Efe, Climent afirmó que se trata de comportamientos importados del Reino Unido, Estados Unidos y los países del Este de Europa, que han emergido en los últimos años en España y son asumidos especialmente por adolescentes que, «por esnobismo» o «por modas», buscan conseguir una «intoxicación etílica rápida». Los peligros que pueden entrañar estas nuevas formas de ingesta etílica llevó a Climent y a otros colegas de los servicios de Urgencias de hospitales de Navarra, Canarias y Galicia a elaborar en diciembre de 2012 un escrito en la revista Anales de Pediatría dirigido a la comunidad médica. En él, advierten de que jóvenes de nivel sociocultural alto son los principales usuarios de estas nuevas formas de consumo de alcohol, cuyas prácticas son rápidamente difundidas a través de foros y portales de vídeos en internet.

Según Climent, estas prácticas son una «desviación» del fenómeno conocido como «binge drink» (alto consumo de alcohol en un breve espacio de tiempo). El especialista en Toxicología Clínica señaló que no hay estudios ni publicaciones científicas y por ello los efectos clínicos locales y generales no están bien establecidos, aunque en el caso del «eyeballing» existe el riesgo de lesiones corneales graves con eventual evolución a ceguera. También podrían aparecer o agravarse patologías pulmonares con el 'oxy-shots', y aumentar la incidencia de lesiones mucosas e infecciones con el 'tampodka'.

Para Benjamín Climent estos casos «pueden ser la punta del iceberg de lo que puede estar pasando, porque son modas que se producen a temporadas, que van y vienen, y están ligadas a lugares de ocio».

Fuente: http://www.elcomercio.es/rc/20130524/mas-actualidad/sociedad/tampodka-tiene-efectos-demoledores-201305241127.html

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¿Es posible emborracharse metiéndose tampones empapados en vodka por la vagina? Más bien, no

La última moda alcohólica entre las adolescentes españolas consiste, según algunos medios, en meterse en la vagina tampones empapados en vodka para emborracharse rápidamente. A principios de semana, saltaba la noticia -desmentida después por el Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa)- de que hospitales gijoneses habían atendido cuatro casos de intoxicación etílica por tampodka en los últimos nueve meses. Varios expertos confirmaban la existencia de esa práctica y alertaban de su peligrosidad. “No es ninguna broma”, advertía el médico Eduardo Carreño, que dirige en Gijón una clínica para el tratamiento de adicciones  y decía que este método “provoca serios daños en la zona vaginal”. Sin embargo, a pesar de las alertas de éste y otros presuntos expertos, estamos ante una leyenda urbana equiparable a la de la chica de la curva o la de los gatos bonsái. Para comprobarlo, basta con visitar alguna web especializada en estos rumores o consultar con algún científico.

Empecemos por analizar la verosimilitud de los hechos, guiados por José Carlos Pérez Cobo, profesor de fisiología humana de la Universidad del País vasco (UPV) y miembro del Círculo Escéptico. ¿Es posible emborracharse insertándose en la vagina tampones empapados en vodka?, le pregunté ayer. “El alcohol etílico es una molécula muy pequeña, hidrosoluble y liposoluble. Se absorbe muy bien por cualquier mucosa y con gran rapidez: es una de las poquísimas cosas que absorbemos en el estómago. Por esto, beber con el estómago vacío emborracha antes que hacerlo con el estómago lleno. Vacío, el estómago absorbe y éste pasa de inmediato al intestino, donde se absorbe en su totalidad. Acompañado de alimentos, el alcohol se disuelve en el contenido estomacal y viaja con mayor lentitud hacia el intestino”, explica Pérez Cobo. Con ese punto de partida, el lego -yo, por ejemplo- podría suponer que el contacto directo de alcohol de alta graduación con la mucosa vaginal, o anal, favorecería la embriaguez inmediata. Antes de seguir adelante, conviene que los hombres seamos conscientes de para qué sirven los tampones (ellas ya lo saben).

Un tampón es un cilindro de algodón que se mete en la vagina para absorber el flujo menstrual. Su finalidad no es introducirlo en la cavidad empapado en nada; sino más bien la contraria. Así pues, el primer problema a la hora de recurrir al tampodka es cómo meter en la vagina un cilindro de algodón inflado. Fácil no tiene que ser. Hace año y medio, tras enterarse de esta presunta moda adolescente, Danielle Crittenden, responsable de blogs de The Hufftington Post, decidió probar por sí misma, a pesar de no ser precisamente una amante del vodka, que le parece que “sabe como algo que deberías usar para esterilizar una herida”. Utilizó un tampón de tamaño grande, variedad que había comprobado que absorbe unos 44 mililitros de vodka (cantidad que puede llevar un combinado). Cuando llegó el momento, lo colocó “donde se supone que tiene que ir”, no sin antes derramar un tercio del líquido. “¡Chicas, no lo hagáis con vuestros mejores vestidos de fiesta!”, avisa en un divertidísimo artículo titulado “Bartender, a Dirty Martini with a tampon!” (¿Camarero, un Martini Sucio con un tampón!). Y entonces llegó lo peor.

Un escozor “insoportable”

“Sentía como si alguien hubiera arrojado una cerilla encendida ahí. Empecé a dar saltos y respirar a bocanadas rápidas y cortas como había aprendido en las clases de parto, hace mucho tiempo, antes de que me diera cuenta que no necesitaba respirar así si me ponían la epidural”, recuerda la periodista. Tanto de pie como sentada, el escozor era “insoportable”. Crittenden aguantó 10 minutos antes de extraer el tampodka. “Me sentí mejor inmediatamente”. Al día siguiente, probó el método tradicional, y placentero, de tomarse una copa de vodka. Y concluyó que “cualquiera que intente emborracharse mediante un tampón merece el castigo”. Para ella, la mejor manera de acabar con esta leyenda urbana es que las madres animen a sus hijas adolescentes a experimentar, les den una tampón, les faciliten vodka para que lo empapen, se sientan y rían.

“El alcohol es una molécula muy reactiva y, en consecuencia, irritante. Cualquier persona poco acostumbrada a los licores de alta graduación alcohólica notará que le queman en la garganta y el habituado notará lo mismo si el grado de alcohol es elevado. Y estamos hablando de la mucosa laríngea, fuerte para resistir la erosión provocada por el paso de los alimentos y, digámoslo así,acostumbrada a que pasen por ella irritantes diversos: picantes, el vinagre de la ensalada, mostazas…”, ilustra Pérez Cobo. El fisiólogo añade que, en un caso como el de Critteden, “la irritación de la mucosa vaginal tuvo que ser insoportable. Aunque no lo comenta, me imagino, además, que se produciría un flujo vaginal abundantísimo, por lo que parecería que la chica se habría hecho pis encima (el tampón está mojado y ya no absorbe)”. ¿Alguien se cree que una adolescente va a aguantar tal suplicio repetidamente cuando puede, simplemente, beber un trago de vodka? Además, el tampodka sale más caro -hay que sumar el coste de los tampones- y no evitaría, de funcionar, que el alcohol se detectara en el aliento.

El Sespa indicó ayer en un comunicado que “no tiene constancia de que los servicios de urgencias de los hospitales de la red pública asturiana hayan atendido a pacientes por intoxicación etílica, cuyo origen esté en la utilización de tampones impregnados de alcohol, una supuesta práctica de la que se han hecho eco en los últimos días diversos medios de comunicación. “En la actualidad existen muchos problemas reales relacionados con las drogas como para preocuparnos de mitos y leyendas urbanas que no tenemos acreditadas y que, de existir, no serían en ningún caso una moda, sino que corresponderían a comportamientos aislados”, ha dicho el director general de Salud Pública, Julio Bruno.

Los orígenes de esta leyenda urbana se remontan a 1999, según las webs Snopes y Urban Legends, y todos los casos registrados corresponden a rumores de ingresos hospitalarios como los asturianos, nunca confirmados. En España, tal como recuerda el Sespa, la Asociación Bienestar y Desarrollo, una ONG que trabaja con drogodependientes y otras personas en riesgo de exclusión social, considera que “el tampodka no es ninguna moda. Ni tan siquiera existe como práctica. Es totalmente falso. No hemos detectado su presencia en entornos festivos ni ninguna referencia en los más de quince años de trabajo”.

Fuente: http://blogs.elcorreo.com/magonia/2013/05/23/es-posible-emborracharse-metiendose-tampones-empapados-en-vodka-por-la-vagina-mas-bien-no/

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